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El Tranvía 28: Historia, Ruta y Trucos para Usarlo sin Colas

El tranvía 28 lleva más de 100 años subiendo las mismas cuestas de Alfama. Es el símbolo de Lisboa y también su trampa turística más popular. La historia real y cómo aprovecharlo.

Tranvía amarillo de la línea 28 en una calle estrecha de Lisboa, con pasajeros esperando en la acera

El tranvía 28 es el símbolo más reconocible de Lisboa. Sus vagones amarillos de madera, diseñados en los años veinte del siglo XX, han recorrido las mismas cuestas imposibles de Alfama durante más de cien años. Es también, hay que decirlo sin rodeos, la mayor trampa turística de Lisboa: colas de una hora, carteristas profesionales, vagones tan llenos en verano que es difícil respirar, y finalmente un trayecto que puedes hacer caminando en veinte minutos.

Pero el tranvía 28 también es uno de los trayectos más espectaculares que puedes hacer en cualquier ciudad europea. Los dos extremos de la verdad son ciertos al mismo tiempo. Lo que determina si el 28 es una experiencia o una decepción es cuándo y cómo lo tomas.

Historia: Más de 100 Años de Servicio

La línea eléctrica que hoy conocemos como tranvía 28 empezó a funcionar en su forma actual en 1914. Los vagones históricos que siguen en servicio —los 'elétricos'— fueron fabricados entre los años 30 y 50 del siglo XX por la empresa St. Louis Car Company de Missouri. Son vehículos de madera y metal con cojines de cuero, ventanas que se abren a mano y frenos que crujen en las bajadas. El sonido de sus ruedas sobre el pavimento de piedra de Alfama es parte del paisaje sonoro de Lisboa.

El 28 es uno de los pocos tranvías históricos del mundo que sigue siendo un medio de transporte público funcional, no una atracción turística. Los lisboetas lo usan, aunque cada vez menos: las colas de turistas y los retrasos habituales han hecho que muchos vecinos prefieran el autobús o el metro.

La Ruta: De Martim Moniz a Campo de Ourique

El 28 sale de la Praça Martim Moniz (límite del barrio de Mouraria con la Baixa), sube por Alfama con sus curvas cerradas y sus pendientes de infarto, pasa por la Sé Catedral y los miradores de Santa Luzia y Portas do Sol, atraviesa el Chiado, pasa por el Largo do Chiado y la Calçada do Combro, y termina en Campo de Ourique, un barrio residencial tranquilo. El trayecto completo dura unos 30 minutos si no hay incidencias.

La parte más espectacular y más concurrida es la subida por Alfama. Si solo quieres la experiencia del tranvía histórico en las calles empinadas, basta con hacer ese tramo y bajarte en cualquiera de los miradores.

Cómo Usarlo Sin Sufrir

  • Mejor horario: entre 7:00 y 9:00, o después de las 20:00. En esas franjas hay poca cola y puedes ir sentado
  • Evita julio y agosto entre las 10:00 y las 19:00: el 28 está literalmente lleno hasta el estribo
  • Sube en Martim Moniz, no en el Largo do Chiado: desde Martim Moniz vas de sentada; desde el Chiado probablemente de pie
  • Usa la tarjeta Viva Viagem (1,50€ por viaje) en vez de pagar al conductor (3,30€): más barato y más rápido
  • El tranvía 12 hace una ruta similar por el Chiado con menos cola: buena alternativa cuando el 28 está imposible

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Fuentes consultadas (1)