El manuelino —llamado así en honor al rey Manuel I (1495-1521), el monarca bajo cuyo reinado se desarrolló— es el único estilo arquitectónico que Portugal ha exportado al mundo. No es solo decoración: es la expresión artística de una época en que Portugal era la primera potencia marítima del mundo y necesitaba una forma de contar esa historia en piedra.
Los Elementos Manuelinos: Lo que Ver Hay que Saber Leer
- ✓La esfera armilar: instrumento de navegación que representa el cosmos. Era el símbolo personal del rey Manuel I y aparece en los techos, columnas y portadas de todos los edificios del período
- ✓La Cruz de Cristo: la cruz de la Orden de Cristo, la orden militar portuguesa que financió muchos de los descubrimientos. Aparece en las velas de los barcos portugueses y en casi toda la decoración manuelina
- ✓Las cuerdas y los nodos marineros: esculpidos en piedra como si fueran cuerdas reales. Recuerdan el aparejo de los barcos y la habilidad marinera de los portugueses
- ✓Los corales, las algas y los elementos marinos: la naturaleza del océano trasladada a la piedra. Una forma de decir que Portugal miraba al mar
- ✓La decoración naturalista: hojas, flores, animales exóticos traídos de las colonias. El mundo nuevo que los navegantes descubrían, esculpido en los edificios del mundo viejo
Dónde Ver el Mejor Manuelino en Lisboa
El Mosteiro dos Jerónimos en Belém es el ejemplo más completo y más exuberante del manuelino. La portada de la iglesia, diseñada por João de Castilho en el siglo XVI, es tan rica en decoración que el ojo necesita varios minutos para procesarla. Los claustros son el manuelino en su estado más equilibrado: decoración extraordinaria dentro de una estructura arquitectónica de gran elegancia.
La Torre de Belém es más austera en decoración pero tiene algunos elementos manuelinos fascinantes: los matacanes en forma de escudos de la Orden de Cristo, los balcones con balaustradas de piedra tallada, y la cúpula del cuerpo superior con su decoración de esferas armilares. La Janela do Capítulo, una ventana decorada en el Convento de Cristo en Tomar (a 150 km de Lisboa), es la pieza cumbre del manuelino: dos horas de tren que merecen el viaje solo por verla.
Tip local
En Lisboa también hay elementos manuelinos en la Sé Catedral (el claustro tiene añadidos del período), en la Iglesia de la Conceição Velha en la Baixa (la portada lateral sobrevivió al terremoto de 1755), y en varios edificios del convento de São Francisco en el Chiado.



