Día 1: Baixa, Chiado y Alfama
Empieza por Rossio y Baixa, baja hasta Praça do Comércio y después sube hacia Chiado y Alfama. Así haces el centro histórico como un recorrido continuo y no cruzas varias veces la misma zona.
Día 2: Belém y el Tajo
Agrupa Jerónimos, Pastéis de Belém, el paseo ribereño y los monumentos de la zona en la misma jornada. No mezcles Belém con Alfama solo para llenar huecos: el transporte termina comiéndose el tiempo que querías ganar.
Día 3: Graça, Mouraria y miradores
Con cinco días ya puedes dedicar tiempo a una Lisboa más residencial. Sube a Graça en transporte si quieres ahorrar piernas y baja después hacia Mouraria, evitando repetir la misma cuesta.
Día 4: Parque das Nações
Reserva una mañana o una jornada relajada para la Lisboa contemporánea. Estación de Oriente, paseo junto al Tajo y Oceanário pueden formar un bloque; la telecabina es opcional, no una obligación.
Día 5: Sintra
Usa el quinto día para Sintra y evita convertirlo en una carrera entre cuatro palacios. Dos visitas importantes y algo de tiempo en el centro suelen formar una jornada mucho más realista.
Si llueve, cambia el orden, no el viaje
Con cinco días puedes mover una jornada de miradores y adelantar una visita cubierta. Esa flexibilidad es una de las grandes ventajas de tener más tiempo.


